7.8.09

Coca no hay, pesi puee se

Me encantan los mozos viejos, me dan mucha ternura y a la vez pena.
Cuando los veo me dan ganas de llorar, de mandarlos a la casa a jugar con los nietos, de que se abriguen contra una estufa y de pagarles una buena jubilación.
No lo puedo evitar y si tienen algún ojo medio medio o un brazo que no le funca bien, peor!, me dan ganas de levantarme de la mesa e irme.
Siempre los trato bien, les dejo mucha propina y si se equivocan en el pedido no me importa, puedo tomar el agua sin gas, la pizza fría y comer papas al horno en vez de fritas antes que arruinarle el día a estos pobres hombres.
Mi amigo G. me dice que me deje de joder y deje a la gente tranquila.
- NO VES QUE ES FELIZ!!
No, no lo veo, no lo puedo ver!
Los mozos nuevos son otro cantar, saben describir mejor lo que tienen puesto que el menú del restaurante, son mas una Carmen Yasalde que un experto en llevar bandejas.
Con éstos me enojo, aunque no tanto porque respeto este sindicato como si tuviera mi raíces puestas ahí.
Lo que me pasa es que los veo y me doy cuenta de que no tienen vocación.
Yo no entendía porque había una generación tan orgullosa de ser mozo y otra que lo llevaba con tanta liviandad hasta que un día Sebas me lo explicó, estan "Atendiendo por un sueño".

1 comentario:

  1. Ayyyy Cotaaa.. me pasa lo mismooo!!! soy muy LASTIMOGENA y sufro mucho, la paso mal a veces!! un dia iba caminando por juramento y un viejito se tropezo y callo en el empedrado, me puse a llorar y ni siquiera lo pude ayudar, todavia cuando me acuerdo se me escapa un lagrimon.. no se cual es MI tema con la vejez..

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